Orfanatos


Orfanatos
Malditas aquellas casas con paredes de orfanatos,
con gente cansada de todos los días,
que estando acompañado prefiere estar solo,
que donde digo casa no hay hogar
y no hay abrazos que abrazar.
No es lo mismo irse que huir,
no es lo mismo querer que tener;
la caricia que esperaba recibir se esfumaba,
no es lo mismo merecer que tener;
el afecto que esperaba recibir se iba de largo.
Y no hay culpables en este cuento,
simplemente no hay juicio en este caso;
no culpo,
pero no me culpen,
porque el día en que lo que solía atrapar
es ahora lo que bien me sale esquivar.
